Verduras felices

Alfonso y Paco son Del Bancal a Casa, un proyecto la mar de bonico sobre agricultura ecológica nacido en la pedanía murciana de El Esparragal que comenzó hace algo más de tres años, y que desde entonces, se encarga de reflotar huertos abandonados para convertirlos en terrenos cultivables y ecológicos.

¿Cómo surge la idea de montar vuestro propio huerto?

Alfonso: Paco ya llevaba varios años cultivando su propia comida y yo soy ingeniero técnico agrícola. Me quedé en paro, y por medio de un amigo común que nos presentó, decidimos hacer algo juntos. Así fue como empezamos con este proyecto de agricultura ecológica.

Vosotros os dedicáis exclusivamente a la producción ecológica, ¿por qué elegís esta forma de cultivo en vez de otra?

Paco: Yo vengo de una familia de campesinos, de agricultores de aquí, de toda la vida del Esparragal. Me crié en la huerta, he nacido aquí, he mamado desde siempre la idea de que, lo que uno cultiva siempre es lo mejor. Hace ya unos años empezaron a introducirse los productos químicos y aquello cada vez fue a más. Por ponerte un ejemplo: antiguamente se escardaban las lechugas, es decir, se le quitaba la hierba, dos veces antes de cortarlas. Poco a poco las fumigaciones fueron avanzando y ya se escardaba solo una vez, hasta que, incluso llegó el momento en el que ya se fumigaba y no se le quitaba la hierbas. Una práctica que fue a más porque de la otra manera lleva mucho tiempo, y sin embargo así abaratas muchos costes. Cuando fumigas, pagas por un líquido que te dan, que no sabes ni siquiera que contiene. Te aseguran que sigue unas medidas de seguridad y que no pasa nada. Poco a poco, te vas dando cuenta que la única forma que tienes de saber lo que lleva es cultivando tu mismo.

Alfonso y Paco en uno de sus huertos

¿Todo esto lo sacáis adelante vosotros solos?

Paco: Principalmente somos nosotros, aunque también tenemos a gente que nos ayuda: la mujer de Alfonso, su cuñado… además tenemos contratado a un amigo a tiempo parcial, cuando hay que echar muchas horas. Esto lleva mucho trabajo y dedicación. Al principio si que éramos solo nosotros. Esto empezó poco a poco, y teníamos tiempo suficiente para sacarlo adelante. Pero ha ido creciendo cada vez más, y claro, nosotros solos no damos a basto.

¿De cuánto terreno cultivable disponéis?

Alfonso: No llega a una hectárea, tenemos unas siete u ocho taúllas divididas en diferentes huertos. Todos huertos antes abandonados, situados por la zona de El Esparragal.

Comentáis que lo que hacéis es reflotar huertos abandonados, ¿a efectos legales eso cómo se consiguen?

Alfonso: Los huertos son arrendados. Los dueños siguen siendo los mismos, nosotros llegamos a un acuerdo con ellos: o bien por dinero o a cambio de tener un bancal limpio, eso depende del dueño. Nosotros somos los encargados de ponerlos de nuevo en marcha.

Alfonso: Se sigue un proceso diferente, primero se pone un mato verde -un abono verde vegetal- que nos ayuda a sacar todas las malas hierbas y las semillas de la tierra.

Paco: Después le pegas un riego y labras, plantas hierba y vuelves a labrar. Seguidamente metemos las maquinaría... los tractores son los que empiezan a dejártelo parejo para que puedas trabajar.

Alfonso: Se continua poniendo una capa de estiércol ecológico... como ves, son muchas fases y mucho tiempo el que se invierte hasta la que tierra empieza a dar sus frutos.

¿Con qué dificultades os encontráis al producir de forma ecológica, que no tiene la agricultura convencional?

Alfonso: Desde los bichos y las plagas -ya que no lo podemos tratarlas igual-, hasta lo vecinos. Tenemos que proteger nuestros cultivos de los cultivos vecinos a los que se les echa veneno.

¿Y eso cómo se logra?

Alfonso: En este mismo huerto puedes verlo [señala a la izquierda de su propio huerto], esos cultivos que tienes ahí son maíz. Su fin es hacer de manto verde protector para que cuando el vecino fumigue, el maíz absorba su fumigación.

Se trata de una especie de cultivo de contención…

Paco: Eso es, se puede hacer con una vaya metálica pero nosotros preferimos hacerlo así. Por supuesto, ese cultivo infectado lo perdemos, al igual que las posibilidades de producción de la parte de tierra que ocupa. Con lo cual, tienes un coste mayor, ya que, estás pagando una tierra a la que no le sacas rendimiento como cultivo. Respondiendo a tu pregunta sobre qué dificultades nos encontramos al cultivar de forma ecológica y que no tenga la agricultura tradicional... creo que en general, estamos más expuestos a perder parte de la cosecha de lo que lo están otro tipo de agricultores.

Del Bancal a Casa en el mercado Y a la hora de darle salida a vuestra producción, ¿encontráis respuesta por parte del consumidor?

Paco: eso es lo mejor. A la gente en cuanto le dices que has sido tu quien la ha cultivado y de dónde viene... les damos nuestra web e incluso los invitamos a venir a los huertos para que ellos mismos comprueben que nuestra producción es ecológica, que no fumigamos ni gastamos químicos. Además la gente quiere productos frescos de aquí, de temporada. Que estén recién cortados y sean producto local. Quién los prueba, repite.

Me comentabais que empezasteis con lechugas, ahora aquí veo coles, repollos… ¿cuántos cultivos trabajáis ahora?

Alfonso: todo lo que sea de temporada que te puedas imaginar.

Paco: incluso cosas que no se utilizan o que no se gastan mucho por aquí porque la gente no las conoce: como el kale o la coliflor púrpura. Además tenemos apio, ajos, brocolí, rúcula… muchas cosas, aunque también nos faltan otras tantas, cada vez queremos cultivar más y claro, la tierra es la que es y tiene su ritmo, no puede ir más rápido de lo que va [risas].